miércoles, 24 de diciembre de 2008

Cancion de Navidad.

El fin de año huele a compras,
enhorabuenas y postales
con votos de renovación;
y yo que sé del otro mundo
que pide vida en los portales,
me doy a hacer una canción.

La gente luce estar de acuerdo,
maravillosamente todo
parece afín al celebrar.
Unos festejan sus millones,
otros la camisita limpia
y hay quien no sabe qué es brindar.


Mi canción no es del cielo,
las estrellas, la luna,
porque a ti te la entrego,
que no tienes ninguna.

Mi canción no es tan sólo
de quien pueda escucharla,
porque a veces el sordo
lleva más para amarla.


Tener no es signo de malvado
y no tener tampoco es prueba
de que acompañe la virtud;
pero el que nace bien parado,
en procurarse lo que anhela
no tiene que invertir salud.


Por eso canto a quien no escucha,
a quien no dejan escucharme,
a quien ya nunca me escuchó:
al que su cotidiana lucha
me da razones para amarle:
a aquel que nadie le cantó.


Mi canción no es del cielo,
las estrellas, la luna,
porque a ti te la entrego,
que no tienes ninguna.

Mi canción no es tan sólo
de quien pueda escucharla,
porque a veces el sordo
lleva más para amarla.

Silvio Rodriguez

Negrto Avellaneda Presente!!!

Negrto Avellaneda Presente!!!

Libertad a los Cinco!!!

Libertad a los Cinco!!!

Mario Zala Presente!!!

Hay muchas clases de luchadores, que se destacan de alguna u otra forma, por tales o cuales características y que son recordados, al irse, por todos sus compañeros; y que obtienen su semblanza y hasta, tal vez, el recuerdo de su nombre en alguna placa.

Pero hay otros luchadores, que no solo se destacan por su consecuencia y abnegación, o por sus atributos, si no por su capacidad de potenciarlos, de transmitirlos. Son aquellos que entienden la posibilidad de no llegar a ver los cambios por los que luchan, pero, a pesar de ello, se contentan con dejar su aporte para los que vendrán. Son estos luchadores los que quedan grabados en la memoria del pueblo, quienes afectan la subjetividad colectiva.

Esta clase de luchador era “El Viejo”, que renunció a todo para dedicar su vida a ayudar a rescatarse a cualquier pibe que cayese en Los Alamos, que era coherente en su hacer con la juventud, porque afirmaba que el futuro aquí se encuentra. Y que entendía que la única forma de obtener los cambios revolucionarios tan anhelados era trabajando en unidad y amplitud.

Alguien eligió una gran y justa palabra para describirlo: “Mario fue un INTEGRADOR”

¡Y mierda si habrá sido coherente el viejo que hasta su velatorio se hizo en una Iglesia! ¡Si habrá sido ejemplo que, al despedir sus restos, el canto de La Internacional fue acompañado del rezo del Padre Nuestro! ¡Que esa noche acudieron a la capilla gentes de todos los credos e ideologías del campo popular!

Tanto ruido hizo y tanta alegría, y tanta vida dejo su paso por este mundo, que hasta su despedida, a pesar de las inevitables lágrimas fue acompañada por guitarras, cantos y hasta poesía, por que él mismo fue un canto a la vida.

Pero alguien dijo por ahí que esto no podía ser una despedida, sino un presente. Porque decir adiós sería renunciar a las ideas, a la lucha. Seria renunciar a todo por lo que el chileno Mario lucho.

Por eso, esto no es una despedida camarada, si no un presente!

Hasta la victoria siempre!!!!
“… hay algo que se plantea, la exigencia a todo joven comunista de ser esencialmente humano, y ser tan humano que se acerque a lo mejor de lo humano, que se purifique lo mejor del hombre a través del estudio del trabajo y del ejercicio de la solidaridad continuada con el pueblo y con todos los pueblos del mundo; que se desarrolle al máximo la sensibilidad para sentirse angustiado cuando se asesina a un hombre en otro rincón del mundo; y para sentirse entusiasmado cuando en algún rincón del mundo se alza una nueva bandera de libertad.”
Ernesto “Che” Guevara.


“Los derechos se toman, no se piden”



"La LiBeRtAd SoLo Es ViSiBlE pArA qUiEn La LaBrA"
Silvio Rodriguez